Historia
Donde el tiempo no se mide en horas, sino en ciclos.
En Santiago Tomatlán, Oaxaca —reconocida como la capital mundial del mezcal— la tierra guarda secretos que solo se revelan con paciencia.
Ahí, bajo un cielo limpio y profundo, el agave Espadín crece lentamente durante años. No hay prisa.
Cada penca absorbe el sol intenso del día y descansa bajo la luz de la luna por la noche.
Entre una luna y otra, la planta madura. Se fortalece. Se transforma.
Entre Lunas nace precisamente en ese espacio invisible: en el tiempo que transcurre entre los ciclos de la naturaleza.
Nuestro mezcal es 100% artesanal.
Eso significa que cada botella comienza mucho antes de ser destilada.
Comienza en la tierra.
El agave es cultivado y seleccionado a mano, respetando su punto exacto de maduración. Se cocina lentamente en hornos tradicionales de piedra bajo tierra, donde el calor y el humo despiertan sus azúcares naturales. Se muele de forma tradicional y se deja fermentar sin prisa, permitiendo que los microorganismos del entorno hagan su trabajo, como se ha hecho por generaciones.
Nada se acelera.
Nada se industrializa.
Nada se improvisa.
En Oaxaca se dice que la luna no solo ilumina los campos, sino que escucha. Que guarda silencio
mientras la tierra trabaja y que cada ciclo deja una huella invisible en el agave. Bajo su luz, el
fuego parece más antiguo, el aire más denso y el tiempo más lento. Entre una fase y otra, algo
cambia — no solo en la planta, sino en la energía que la rodea.
Después, el mezcal es destilado cuidadosamente hasta alcanzar 41% de graduación alcohólica:
un punto exacto donde la intensidad y la suavidad conviven en equilibrio.
Entre Lunas es un mezcal joven, pero no es impaciente.
Es fresco, expresivo, con carácter. Conserva la esencia pura del Espadín: notas herbales, ligeros
matices ahumados y una presencia limpia que honra su origen.
Cada botella contiene más que mezcal.
Contiene tierra oaxaqueña.
Contiene tradición.
Contiene manos que saben lo que hacen porque lo aprendieron de quienes vinieron antes.
En un mundo que corre, Entre Lunas representa lo contrario:
la pausa.
el respeto por el proceso.
la conexión con los ciclos naturales.
No buscamos producir en masa.
Buscamos producir con sentido.
Entre Lunas no es solo una bebida.
Es el resultado del tiempo, la paciencia y el trabajo humano en armonía con la naturaleza.
Es el espíritu que nace entre una luna y la siguiente.

Misión
Preservar y compartir el espíritu del mezcal auténtico, elaborando Entre Lunas bajo procesos 100% artesanales en Santiago Tomatlán, Oaxaca, apoyando a los maestros mezcaleros que resguardan el conocimiento ancestral y ofreciendo un mezcal
certificado que honre la tierra, el tiempo y nuestras raíces mexicanas.
Visión
Convertirnos en un símbolo de tradición viva, llevando a cada hogar el sabor que recuerda de dónde venimos y mostrando al mundo que el verdadero mezcal no solo se bebe, se entiende, se respeta y se celebra como parte del alma de México.


